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¡Adiós a las muletillas!


Una muletilla es una palabra o frase innecesaria que se repite mucho al momento de hablar en público, normalmente, por costumbre o como “apoyo”, pero que terminan por empobrecer nuestras intervenciones pues son palabras innecesarias o “comodines”.


La muletilla no está dirigida al oyente, no tiene contenido informativo directo; el oyente sólo percibe que el interlocutor no tiene claro lo que quiere decir y que necesita “apoyarse” en frases o palabras sin sentido para continuar hablando.


Algunos ejemplos de muletillas son:


O sea, estooooo, esteeeeee, pues, eeeeeh, umm, pues nada, ¿Verdad?, buenooo, Ok, entonces...


Las muletillas pueden dividirse en cuatro categorías:


Muletillas conjuntivas

Insertamos las palabras entre las cláusulas, llenando los espacios que necesitan pausas. En lugar de decir “Mi nombre es Elizabeth y tengo dos hijos deportistas. Durante el verano, pasamos mucho tiempo jugando fútbol.”

Suena así: “Mi nombre es Elizabeth y um, tengo dos hijos deportistas. Durante el verano, pasamos um mucho tiempo jugando fútbol.”


Muletillas dramáticas

Estas palabras se utilizan para dramatizar o hacer énfasis. “Había literal como un millón de moscas.” Todos amamos las dramatizaciones cuando contamos una historia, pero como oyente, esas repeticiones son molestas y pueden destruir la credibilidad de una persona cuando habla.


Muletillas de pasarela

Estas palabras se filtran al principio de las oraciones, como una larga pasarela cuando iniciamos una idea y antes de que la terminemos. Aquí vemos las multillas como “este”...”osea”…


Muletillas de revisión

Se utilizan cuando pides permiso terminando la oración, por ejemplo, cuando dices: “¿verdad?”, “¿ok?” o “¿ya sabes?” Hay maneras para revisar la información con la audiencia. Prácticamente no hay ningún problema cuando utilizas estas palabras, lo hay cuando se vuelve tan repetitivo, que es difícil concentrarse en el resto de tu contenido.


Quiero compartir contigo, cinco tips para que le digas adiós a las muletillas:


1. Descubre cuáles son tus palabras de “relleno”.

Pregúntale a un familiar, amigo o compañero de trabajo con el que sientas confianza. Verás que, si las tienes, te lo dirán de manera rápida.


2. Déjate tú mismo un mensaje de voz.

Cuando lo escuches, te podrás dar cuenta de las palabras que repites cuando no estás concentrado.


3. Trata de exagerar una pausa.

El poder de pausar tiene un impacto increíble. Rétate a seguir adelante sólo cuando la siguiente palabra que vayas a decir no sea una muletilla sino la siguiente idea.


4. Ensaya.

Prepara tu discurso con varios días de antelación y practícalo.


5. Enriquece tu vocabulario.

Las muletillas son sinónimo de un vocabulario pobre. Para evitar caer en este error, te recomiendo leer, esto te ayudará a incrementar la diversidad de palabras y por lo tanto serás capaz de expresar tus ideas con mayor fluidez.


Eliminar las muletillas no te tomará tiempo extra, sólo un esfuerzo extra. Lo bueno de hacer esto, es que aumentará tu credibilidad, presentarás mejor y tu mensaje será claro y sin distracciones. ¡Tú puedes!

🎤 ¡Comunícate!

Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe…

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