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El buen orador, ¿Nace o se hace?

Actualizado: 2 de sep de 2020


Más del 70% de las personas sufre de pánico tan sólo de pensar que tiene que hablar en público. Pero la buena noticia, es que no se nace siendo un buen orador, sino que mediante la práctica, la dedicación y el esfuerzo, ¡Puedes llegar a serlo!


¡Que mejor manera de iniciar a compartir contigo en el Blog de Eli, que conversando sobre el orador! Definitivamente, te adelanto que todos podemos llegar a ser buenos oradores si cultivamos la dedicación y el esfuerzo en las técnicas adecuadas de comunicación. Incluso, puedo garantizarte que aún siendo locutor(a) continuamos aprendiendo y perfeccionándonos cada día. ¡Te garantizo que es posible lograrlo!


El buen orador no es aquel que inicia y termina bien una charla, sino aquel que logra conectar con su audiencia (público) y que logra la acción y respuesta deseada.


Para ser un buen orador, debes considerar los siguientes puntos:

El Público: Cada mensaje va dirigido a un público distinto. Debemos conocer cuáles son sus características, qué conocen del tema que vamos a tratar y hasta las condiciones físicas del lugar de nuestra exposición. No es lo mismo hablar por ejemplo, al aire libre, que hablar en un salón cerrado durante un almuerzo ejecutivo.


El mensaje: Luego de conocer a tu público, debes adaptar tu mensaje. En ocasiones, pensamos que el público tiene el mismo nivel de conocimiento que nosotros pero nada más lejos de la realidad (esto rara vez sucede). Es por ello, que debemos preparar nuestra intervención del modo más llano y simple posible, pero de manera atractiva.


Preparación: Debes practicar antes del gran momento. Una técnica que ayuda mucho es practicar delante del espejo o realizarle la presentación a alguien de nuestra confianza. Recomiendo siempre que realices una guía de "posibles preguntas" para que a priori, puedas ir pensando las respuestas que brindarás.


Desarrollo: Para transmiritr el mensaje que deseamos, debemos tomar en cuenta aspectos como nuestra postura, lenguaje corporal y hasta nuestra vestimenta. Es recomendable mantener un ritmo variable en el discurso, brindando ejemplos nuestros y experiencias (Storytelling) y solicitando la participación del público en algunos casos. Cuidar la entonación y realizar pausas ante explicaciones complejas o que lleven a la reflexión.


Pienso, definitivamente, que un buen orador puede hacerse y superarse cada día, aunque claro, hay personas que nacen con un don extraordinario para la palabra. No obstante, todos somos capaces de transmitir conocimientos, sentimientos y llevar a la acción. Es una técnica que como todo en la vida, se practica y arrojará excelentes resultados.


Si me preguntaras, ¿Cuál es el punto de partida? Te diría que conocer el tema que vas a tratar y no menos importante, dejar a un lado los complejos y ese miedo escénico que hace que olvidemos todo en segundos y que nos pone a temblar. Esto se logra, como mencioné en líneas anteriores, con la práctica. Siempre será buena idea realizar ensayos frente a personas de nuestra confianza que puedan darnos su opinión y que mediante críticas constructivas, nos lleven a mejorar.


¡Anímate!, ¡Hoy puedes iniciar a formarte y practicar para convertirte en un buen orador!

Recuerda: ¡La práctica hace al maestro!

¡Anímate y déjame tus comentarios!




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