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Las 5 habilidades de la perfecta Maestría de Ceremonias


Maestra o maestro de ceremonia, es el nombre que se otorga a la presentadora o presentador de un acto. Se trata de una función indispensable en cualquier homenaje, entrega de premios o congreso.


Puede ser que no seas ahora mismo una Maestra o Maestro de Ceremonias, pero puede darse el caso de que, en tu trabajo, en la universidad o en algún evento en público, se presente la oportunidad y necesites desempeñar este rol.


La Maestría de Ceremonias requiere simpatía, flexibilidad para adaptarse rápidamente a imprevistos, buena presencia ante una audiencia, dotes de comunicación y, como siempre, ensayo y preparación.


Si alguna vez tienes que desempeñar este importante papel, toma en cuenta las siguientes recomendaciones:

1. Entiende bien cuál es tu función

Es muy importante, que siempre tengas presente que tu función como Maestra o Maestro de Ceremonias jamás será lucirte, ni erigirte en protagonista del acto.


Serás el encargado de que todo fluya sin tropiezos. Tendrás que asegurar que el programa del acto se vaya cumpliendo según el horario previsto y sin retrasos.


Para ello, conversa de manera previa con todos los participantes y recuérdales que deben atenerse estrictamente al tiempo que se les ha asignado. Además, deberás ayudar a combatir el cansancio creando en el público expectación y ganas de seguir prestando atención.


2. No eclipses a los protagonistas

¿Qué significa esto? Que la presentadora o presentador no debería ser el personaje más memorable del acto.


Tu misión no es quedar por encima de los invitados a los que debes presentar, sino realzarlos a ellos y al acto completo. Aunque tus cualidades como comunicador te lo permitan, resiste la tentación de brillar demasiado y pon tus dotes al servicio de los demás.


3. Sirve y actúa de manera flexible

Organizar un acto público es un proceso complejo. Muchas cosas pueden salir mal y siempre suceden imprevistos: Un expositor llegará con retraso, las diapositivas de PowerPoint no se muestran bien en la pantalla, el micrófono se queda sin baterías justo antes de iniciar…


Tienes siempre que estar dispuesta o dispuesto a ayudar. El organizador del acto o del evento agradecerá que, en lugar de quejarte y mostrarte contrariada o contrariado, propongas soluciones, elimines gravedad a los problemas, y aceptes de buen grado responsabilidades que exceden lo que estrictamente exige tu función.

4. No improvises lo que vas a decir

Prepara un pequeño párrafo con información relevante sobre cada invitado que debas presentar: Su nombre y apellidos (asegúrate de saber pronunciarlos correctamente), sus estudios y títulos alcanzados, su trabajo actual y los logros o méritos que justifiquen su presencia en el acto y por los cuales haya sido invitado.


No es imprescindible que lo memorices; si puedes hacerlo, mejor; si no, graba la información en tu tableta digital y léela sin dejar de mantener contacto visual frecuente con el público.

Igualmente, prepara unas palabras de bienvenida y de despedida con las que saludes a los asistentes y clausures el acto cuando llegue el momento.


5. Sonríe al hablar

Transmite con tu rostro que estás contenta o contento de participar y de hablar a todos los presentes.


Sonríe. Abre bien los ojos y muestra alegría en tu expresión.


Como se dice por ahí: «La línea más corta que une dos corazones es la curva de una sonrisa». Aunque se trate de un acto formal, no temas. Formal no significa solemne. El público apreciará siempre tu simpatía.


Recuerda: La Maestría de Ceremonias requiere simpatía, flexibilidad para adaptarse rápidamente a imprevistos, buena presencia ante una audiencia, dotes de comunicación y, como siempre, ensayo y preparación.

🎤 ¡Comunícate!

⭐ Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe.

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