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¿Qué producen los nervios al hablar en público y cómo controlarlos?



Definitivamente que sentirse nervioso antes de hablar en público es algo normal que le pasa hasta a los mejores oradores. Y es que, muchos escuchamos esa voz interna que nos grita: ¨Se me va a olvidar todo¨, ¨Se van a aburrir¨, ¨Se van a reír de mí¨.


Estas son manifestaciones fisiológicas que nos producen los nervios.

Hoy quiero mostrarte las manifestaciones más comunes y algunos tips o consejos para que puedas superarlas:

Pánico al iniciar: Apréndete de memoria una frase sencilla y pronúnciala con gran energía. También, puedes iniciar con una pregunta para que tu audiencia la responda y de este modo, romper el hielo.

Mariposas en el estómago: Se recomienda comer ligero antes de una presentación y también beber agua sin hielo.

Boca Seca: Con cuidado puedes morder tu lengua para provocar salivación. Es muy buena práctica antes de iniciar.

Vocalización y voz aguda: Debes respirar y dejar caer la mandíbula para relajar los músculos de la voz. Practica hablando en voz alta con un lápiz colocado entre tus dientes, con el propósito de fortalecer los músculos de la laringe y hacer más grave una voz aguda.

Latidos muy fuertes del corazón: Deberás sentarte de forma erguida, colocando los pies en el suelo y uniendo tus manos. Contar en la mente hasta el número diez y relajarte.

Rubor encendido: Es recomendable utilizar una vestimenta de color rojo o de tonalidades más rosadas para reducir este efecto.

Manos temblorosas: Tratemos de buscar un lugar para descansar una de nuestras manos y coloquemos la otra mano cruzada encima.

Falta de aliento: Es el resultado de respirar de manera agitada antes de iniciar a hablar. Trata de respirar hondo desde el abdomen. Inhala al momento de empezar a conversar. Realiza una pausa y respira al final de cada idea.

Palmas sudorosas: Trata de tener un pañuelo o una servilleta a mano.

No importa que definas cuál de todas estas manifestaciones te provocan a ti los nervios, sino que sepas cómo reaccionar para tratar de disminuir sus efectos y que puedas continuar adelante.

¡Comunícate!

Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe.

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